El sábado amanece áspero en las afueras, con el viento empujando las nubes y el frío instalándose sin concesiones. Pero puertas adentro, en el estudio artístico de Giovani, los acuarelistas de As Xubias encuentran otro clima: uno hecho de concentración, de conversación baja y de ese calor discreto que nace del trabajo compartido.