En la fuente de Neptuno, en la calle San Andrés, otro sábado de enero se abre con ese pulso contenido que solo el invierno sabe imponer. Los acuarelistas de As Xubias se agrupan alrededor del dios marino, no tanto como espectadores, sino como intérpretes de un escenario donde lo cotidiano adquiere matices inesperados.