Los Acuarelistas de As Xubias volvieron a salir en busca de nuevos escenarios que despertaran su inspiración. En esta ocasión, el destino fue Furoca, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido entre antiguas construcciones de piedra, tejados envejecidos y una exuberante vegetación que envuelve cada rincón. La luz del día resaltaba las texturas de los muros, las sombras proyectadas por las parras y el contraste entre la piedra y el intenso verde de la naturaleza. Ante este atractivo paisaje, los acuarelistas encontraron diferentes motivos para plasmar en sus obras, captando detalles y escenas llenas de personalidad. La jornada también tuvo sus curiosas anécdotas: mientras trabajaban, recibieron la inesperada visita de algunas moscas y, con algo menos de simpatía, de varias velutinas. Todo forma parte de la aventura de pintar al aire libre.