Los pinceles trabajan con discreción, capturando no solo la forma, sino el pulso de ese instante. Porque en San Andrés, bajo la mirada serena de Neptuno
Hay en el estudio una forma distinta de paisaje: no el que se observa, sino el que se recuerda y se reinventa. Entre pinceles y silencios, surgen escenas que no están fuera, pero que nacen de todo lo vivido.